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Persigue tus sueños

14.7.12
"Persigue tus sueños , nada es imposible"
El sueño de Rick Little
A las seis de la mañana Rick Little se quedó dormido en el volante de su coche, cayó por un terraplén de tres metros y fue a estrellarse contra un árbol.

Estuvo seis meses inmovilizado, con la columna rota. Y tuvo tiempo de sobra para reflexionar en profundidad sobre su vida, algo para lo que sus trece años en la escuela no le habían preparado.

Dos semanas después de haber recibido el alta, se encontró con su madre semiinconsciente y tendida en el suelo por una sobredosis de somníferos. Una vez más, Rick comprobó que sus estudios no le habían preparado para enfrentarse con los problemas de la vida.
nada es imposible
Aprendiendo
En los meses siguientes Rick comenzó a plantearse dar forma a un curso que permitiera dotar a los estudiantes de autoestima, capacidad para resolver problemas y para desenvolverse en situaciones críticas.

Cuando se puso a investigar sobre los puntos que debería contemplar el curso, se encontró con un estudio realizado por el Instituto de Educación Nacional de los Estados Unidos, en el cual se había preguntado a mil personas de unos 30 años de edad si tenían la sensación de que la enseñanza secundaria les había ofrecido las habilidades que necesitaban para enfrentarse en la vida cotidiana. Más del 80% de ellos respondieron que no.

Además se les preguntó qué desearían que les hubieran enseñado. Las respuestas que mayor puntuación obtuvieron se referían a cuestiones relacionadas con las relaciones humanas: cómo llevarse mejor con las personas con las que uno convive, cómo buscar trabajo, cómo conducirse en situaciones de conflicto, cómo ser un buen padre o madre de familia, cómo educar a los hijos, cómo enfrentarse a la administración de finanzas y como entender el sentido de la vida.

Manos a la obra
Rick entonces, comprendió lo que él estaba buscando, abandonó la universidad y se dedicó a entrevistar estudiantes de escuela secundaria a lo largo y ancho del país. En su búsqueda de información sobre los temas que debería incluir el curso, formuló las siguientes preguntas a más de dos mil estudiantes de mas de cien escuelas secundarias.
  1. Si tuvieras que organizar un programa en tu escuela que te ayudara a enfrentar los problemas con los que te tropiezas ahora y con los del futuro, ¿qué temas incluirías?
  2. Haz una lista con los diez principales problemas de tu vida que quisieras ver resueltos.
Más allá de que los estudiantes provinieran de escuelas privadas o de barrios marginales, de centros rurales o de escuelas suburbanas, las respuestas presentaban una similitud sorprendente. La soledad y el rechazo eran los primeros problemas en la lista. Y en lo referente a la lista de habilidades que querían que les enseñaran, todos coincidían con las que habían expresado los mayores de treinta años.

Rick estuvo dos meses durmiendo en su coche y viviendo con un total de 60 dólares. Se alimentaba de galletas con mantequilla de cacahuete y a veces no comía. Rick tenía pocos recursos, pero estaba entusiasmado con su sueño.

Rick no se rinde
Lo siguiente para Rick fue elaborar una lista con los principales educadores y consultores psicológicos de toda la nación, a quienes luego visitó uno por uno para pedirles su apoyo. Sin embargo no fue mucha la ayuda que le ofrecieron. Se limitaron a decirle que era demasiado joven, que retomara sus estudios y que, después de haberse graduado, podría seguir adelante con su encuesta. Ninguno de ellos lo alentó.

No obstante, Rick persistió. Cumplió 20 años y ya había vendido su coche y su ropa, había pedido dinero prestado a todos sus amigos y arrastraba una deuda de treinta y dos mil dólares. Alguien le sugirió que fuera a una fundación para pedirle que financiara su proyecto.

La primera visita que realizó le supuso una gran decepción. El vicepresidente de la fundación era un hombre de pelo oscuro, con un rostro frío y serio. Durante media hora no dijo una palabra mientras Rick le abría su corazón hablándole de su madre,  y de sus planes para un nuevo estilo de cursos en la escuela secundaria.

Al finalizar, el vicepresidente le dijo
-Hijo, hace más de 20 años que estoy en esta fundación. Hemos financiado todos estos programas de educación, todos han fracasado y creo que el tuyo también lo haría. Las razones son obvias: tú tienes veinte años y no tienes ni experiencia, ni dinero, ni título universitario. ¡Nada!

Rick no se rindió...pasó muchos meses escribiendo formularios para solicitudes de becas; en ello trabajaba desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche. Pasó todo un año rellenando laboriosamente infinidad de solicitudes, cada una de ellos preparada cuidadosamente a la medida de los intereses y los requisitos de cada una de las fundaciones. Cada propuesta estaba llena de esperanzas y todas fueron rechazadas.

Desesperanzado
Luego de que hubiera sido rechazada su propuesta número 155, Rick sintió que todos sus apoyos se desmoronaban. Sus padres le pedían que reiniciara sus estudios universitarios y Ken Greene, un educador que había dejado su trabajo para ayudar a Rick, le dijo: -Rick, ya no me queda dinero para poder ayudarte. Esperaré una respuesta más, pero si es una negativa, dejaré el proyecto y volveré a la enseñanza.

La última esperanza
A Rick le quedaba una última esperanza. Lleno de desesperación pero también convicción, se las arregló para concertar un almuerzo de trabajo con el doctor Russell Mawby, presidente de la Fundación Kellogg. Mientras se dirigían al restaurante pasaron frente a una heladería y Mawby le preguntó si le apetecía tomar un helado.

Rick aceptó pero sus nervios comenzaban a traicionarlo; con el temblor de la mano, se le aplastó el cucurucho y, mientras el chocolate se le derretía entre los dedos, hizo un esfuerzo para deshacerse de él antes de que el doctor Mawby pudiera darse cuenta de lo sucedido. Finalmente Mawby lo vio, estalló en una carcajada y él mismo le pidió al camarero unas servilletas de papel que entregó a Rick.

Avergonzado, subió al coche, mientras se preguntaba: ¿Cómo podía pedir fondos para un nuevo programa educacional alguien que no era capaz de arreglárselas con un simple cucurucho de helado?

Siempre hay luz al final
Mawby le llamó por teléfono luego de dos semanas
-Lo lamento, pero en la reunión de directorio se votó en contra de su solicitud de una subvención de 55 mil dólares.

Rick sintió que se le acababa el mundo. Llevaba dos años trabajando por un sueño que ahora, simplemente, se hundía.

-No obstante-dijo Mawby-, toda la junta votó, de forma unánime, la concesión de 130 mil dólares para su proyecto.

Sin poder contener las lágrimas, tartamudeando, Rick a duras penas pudo dar las gracias.

Desde aquel momento Rick ha llegado a reunir más de 100 millones de dólares para financiar su sueño. Sus programas se enseñan actualmente en más de 30 mil escuelas de los cincuenta estados de la Unión y en 32 países. Tres millones de niños al año reciben una enseñanza de importancia vital porque un adolescente de diecinueve años se negó a aceptar un no por respuesta.

Debido al increíble éxito obtenido, en 1989, el sueño de Rick Little se expandió de tal manera que le asignaron 6millones de dólares para crear una Fundación Internacional para la Juventud, cuyo propósito apoyar programas para la educación de la juventud.

La vida de Rick Little es un testimonio viviente del poder personal que tiene un compromiso sincero con una visión elevada, cuando se da unido a la voluntad de seguir luchando hasta que el sueño llegue a hacerse realidad. No te des por vencido ni aún vencido.

Adaptación del relato de Peggy Mann (del libro Chicken soup for the soul)

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