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Modelos de comunicación: visual, auditiva o kinestésica

4.3.09
Modelos de comunicación

El terapeuta de la hipnosis prestará mucha importancia a la manera en como se comunica el paciente. Escucha, observa y capta como opera el individuo. Pondrá especial atención al lenguaje, y lo más importante los verbos que utiliza.
Esta son técnicas propias de varios tipos de terapias, en especial de la hipnosis clínica.

Se ha descubierto que cuando una persona se expresa o escucha, es predominantemente visual, auditiva o kinestésica (también llamada esta última, kinética o cinestésica). Todos tenemos un sistema predominante de tratar con el mundo. Algunos de nosotros respondemos mejor a la vista, algunos a través del oído; otros a través del movimiento y las sensaciones.

visual, auditiva o kinestésica

A través de la observación el terapeuta determina el sistema que predomina en el paciente y comienza la sesión con sugestiones guiadas hacia el mismo. Por ejemplo, si la persona es visual y disfruta del mar, el hipnotista puede comenzar diciendo: “Obsérvate en el mar, mira las olas formándose y los colores brillantes de la playa.”
Después de una serie de sugestiones visuales el terapeuta, utilizará el segundo sistema favorito como puente. Para continuar con este ejemplo, asumamos que el sistema secundario del individuo es kinestésico. El hipnotista ahora dirá: “Obsérvate corriendo libre en la playa y al correr, respiras más profundo y a un ritmo energizante.”

Por último el terapeuta guiará a la persona con el sistema menos usado que automáticamente hace que el paciente interiorice más y logre una hipnosis más profunda. Esto sucede naturalmente porque la mente tiene que traducir la información, conforme el inconsciente entra a un terreno menos familiar y ha de trabajar más duro.

Un ejemplo de una sugestión auditiva puede ser: “Escucha suavemente el golpeteo de las olas con la orilla diciéndote que puedes guardar silencio y escuchar”

El hipnotista, según el caso podrá optar por seguir con el auditivo o regresar a los sistemas anteriores, pero ésta es la fórmula básica: comenzar con el sistema predominante, para pasar luego al sistema secundario y trabajar más en el modo menos usado por la persona.

Es relativamente fácil descubrir cual es el sistema predominante de una persona, solo basta con que el terapeuta escuche atentamente los patrones del lenguaje y expresión corporal del paciente.
Puedes ponerlo en práctica, pidiendo a un amigo que te cuente alguna historia, y poniendo atención a las palabras que utiliza, puedes descubrir su sistema predominante.

Aquí algunos ejemplos de cómo una persona visual puede hablar: “había un cielo azul, con verdes praderas”, o también utilizar verbos como “veo”, “mostrándome”, “se ve”; o también puede utilizar adjetivos que hagan mención a cuestiones visuales: “colorido” “rojo”, “grade”, “pequeño”, “brillante”, etc.
Aproximadamente el 70% de las personas son visuales.

Por otro lado, los verbos para una persona auditiva pueden ser diferentes. “Escucho” que lo que “dices”. Suena “bien”. “Dime” más. La gente auditiva mantiene sus manos cerca de sus caras o se toca la cara. Los habladores compulsivos son a menudo gente auditiva y la mejor forma de captar su atención es usando un ruido fuerte para entrar a su barrera del sonido.

El terapeuta capta la sensación de los verbos y palabras de la persona kinestésica que se revela a sí misma en diferentes formas: “sentía frío”, “calor”, “me estremeció”, “sentía miedo”, etc. La persona kinética generalmente está en movimiento. Tal persona opera desde su nivel de sentimientos moviendo las manos hacia dentro cuando habla; de forma opuesta a la persona visual que usa las manos en movimientos hacia fuera.

Existen disciplinas relativamente nuevas como la programación neurolingüística (PNL) que también desarrollan estos tipos de conceptos y los aplican en sus terapias.
 
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