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PNL: entrevista a John Grinder

13.12.09
Entrevista a John Grinder, cocreador y pionero de la programación neurolingüística (PNL).

No voy ni a presentarme a mí mismo ni a darle ningún dato personal, porque, al revelarle mi pasado y mis creencias, las pondría entre lo que digo y los lectores, y lo connotarían y condicionarían: pasaría como cuando señalas una puesta de sol maravillosa y sólo ven tu dedo

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-Nuestra cultura prescinde del subconsciente...
Porque nos educan sólo para ser útiles en el sistema productivo y, sinceramente, creo que, como humanos, somos capaces de muchas más cosas...

-... Que se consideran secundarias.
-Pagamos un precio por esa miopía: perdemos capacidad de aprendizaje y de conexión interpersonal y sufrimos ansiedades paralizantes y disfunciones frustrantes.
No es que el subconsciente no tenga lógica; tiene sus reglas, pero no son las mismas de la razón y tampoco necesitamos saberlas para beneficiarnos de todo su potencial.

-¿Y eso es lo que aprovecha la PNL?
-La programación neurolingüística la creamos Richard Bandler y yo en 1976 a partir de los grandes descubrimientos de la neurología y la lingüística de los setenta.
Aprendimos de Bateson, Beethoven del pensamiento; Pearls, el creador de la Gestalt; Virginia Satir, avanzada de la terapia familiar, y Milton Erickson, maestro de la metáfora y experto en conseguir respuestas del subconsciente (también especialista en Hipnosis).

-¿Para qué sirve la PNL?
-Tratamos de explicar cómo los humanos conseguimos estados mentales en los que realizamos nuestros objetivos.

Tal vez la técnica más popular de la PNL es la de las pautas del movimiento ocular: si ahora mis ojos van hacia mi izquierda es que estoy recordando, ergo diciendo la verdad; si hacia mi derecha, es que estoy creando imágenes, ergo podría estar mintiendo.

-Para mentir, mejor llevar gafas de sol.
-Su movimiento ocular delata la tarea mental que está haciendo: creando una imagen (sus ojos se mueven arriba y a su derecha); recordando una imagen (arriba izquierda); creando sonidos (centro derecha); recordando sonidos (centro izquierda); reviviendo emociones (abajo izquierda); y hablando consigo mismo (abajo derecha).

-¿Cómo enseña usted a aprender?
-¿Acaso los niños se preocupan por la gramática? Y sin embargo aprenden a hablar más rápido que los estudiantes de idiomas que se esfuerzan en racionalizar y memorizar las reglas gramaticales de los adultos.

-Aquí se estudia, pero no se habla inglés.
-Porque aprenden inglés, pero no a hablar. Otra manera habitual de no aprender un idioma es concentrarse sólo en la traducción y obsesionarse con no cometer errores.

Para aprender, debe suspender el juicio y poner en ello toda la mente y no sólo la razón... Ser capaz de no razonar automáticamente ante un problema requiere concentración, entrenamiento y sabiduría. Nos han hecho creer que el aprendizaje es fruto siempre del raciocinio, pero nuestra capacidad más importante ( hablar) la aprendemos sin razonar: simplemente imitando.

-Los primates aprendemos copiando.
-Si pudiera aprender a pintar con Picasso o a tocar con Mozart, ¿trataría usted de deconstruir sesudamente su obra? Si los imitara sin racionalizarlos, aprendería más rápido.

-Si pienso en cómo ando, me caigo.
-Los niños cometen errores, pero sin ser conscientes de ellos, por eso sin tener profesores de idiomas acaban hablando bien. En cambio, el adulto es demasiado consciente de sus faltas y su temor a cometerlas paraliza a menudo su capacidad de aprender.

-¿Su consejo?
-Debe acceder a un estado mental en el que adquiera la flexibilidad natural del niño para escuchar y reproducir sonidos sin el miedo del adulto a equivocarse. Cuando lo logre, su voz interna le hablará su nueva lengua; con errores, sí, ¿y qué? Ya corregirá.

-¿Una regresión para poder avanzar?
-Una regresión en la que la nueva lengua se aprehende sin interferencia de la materna. Y ese estado de suspensión de conciencia también es útil para otros aprendizajes.

A mí me aburre repetir lo que sé. Prefiero experimentar y equivocarme a repetir sin meter la pata, pero también sin aprender nada nuevo.

-El error aquí tiene muy mala prensa.
-La obsesión por no arriesgarse en el ensayo de lo nuevo es consecuencia de nuestra inseguridad, pero también al mismo tiempo la prolonga. Evita que avancemos. La repetición de lo sabido minimiza el error, pero también el aprendizaje.

-¿Cómo aprender sin miedo al error?
-Cualquier ansiedad aumenta si no la confrontamos, pero se desvanece en cuanto le plantamos cara. Es como un fantasma imaginario que crece y crece hasta que te atreves a quitarle la sábana y, ¡zas!, resulta que debajo sólo había un ratoncito. ( lavanguardia.com)

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