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El coaching en empresas: la principal habilidad directiva

9.12.13
Claves de coaching para empresas

Hoy en día se viven tiempos de grandes cambios en las organizaciones empresariales, ya sean estas grandes o pequeñas (racionalización, reducción de costos, optimización de los recursos, etc), como consecuencia de la característica cíclica de los procesos económicos. Esto nos llevan la necesidad de llevar a cabo cambios que nos permitan adaptarnos a lo que sucede en la economía real.

Cuando se realizan esos cambios, no siempre resulta sencillo lograr que los nuevos procesos funcionen Como acto reflejo, nos defendemos generando prácticas que amenazan con el logro de cualquier objetivo asociado a un resultado buscado por la empresa.
Claves de coaching para empresas

Estas prácticas defensivas puedrían ser las siguientes:

-Nos refugiamos en un lugar seguro (nuestro sector).
-Culpamos de todos los males a los otros sectores.
-Finalmente, y el más usado en los medios empresariales nos pasa lo que nos pasa porque los jefes (alta gerencia, la oficina central que normalmente está en el exterior o muy lejos nuestro) no nos dejan desarrollar el negocio como queremos.

Desde esa perspectiva nos transformamos en víctimas de un sistema casi perverso que el objetivo que persigue es no generar resultados y culpar a las personas por ello. Y si no somos parte del problema, no somos parte de la solución.

Desde esta perspectiva, el coaching enfocado a lo organizacional se propone instalar un conjunto de prácticas conversacionales orientadas a la acción efectiva y una cultura sustentada en valores compartidos.

Para ello debemos revisar nuestras prácticas más usuales que constituyen la naturaleza de nuestro trabajo, prácticas que nos son absolutamente transparentes: la calidad de nuestras conversaciones desde el punto de vista de la rigurosidad y la responsabilidad

Conversar, a simple vista,  parece ser un asunto sencillo. Se trata de una habilidad que comunmente todos manejamos muy bien. Sin embargo, cuando se tratan temas sutiles y complejos, donde el compromiso vinculado con las acciones necesita ser claro, aparecen un sinnúmero de dificultades. Muchos de nosotros somos testigos o partícipes de largas reuniones de las cuales en concreto no nos llevamos nada.

El primer paso a revisar y a rediseñar es la calidad de nuestras reuniones.

Una vez que empecemos a mejorar nuestras reuniones, todo proceso es posible, pero para trabajar juntos tenemos que compartir nuestros valores culturales.

En todo proceso de cambio existirá un tiempo en el cual no tendríamos la capacidad necesaria para hacernos cargo de lo nuevo. En tal contexto la organización debe basarse en sus valores para sostenerse sin generación de conflictos. Valores basados en la humildad, la comprensión y el respeto nos van a ayudar no sólo a superar tales circunstancias sino también a aprender a andar y en consecuencia a crecer permanentemente.

Uno de los aspectos fundamentales es distinguir los ámbitos que han de ser afectados por el coaching en empresas.

Si bien siempre se mira a la generación de resultados, no se trata de una reingeniería de tareas, sino que apunta a aspectos más sutiles, invisibles para la normal práctica empresaria. Invisible pues los sistemas de medición y control de las organizaciones no lo detecta. Afecta a los procesos que determina la calidad de las tareas que realizamos, sea del negocio que sea.

Uno de estos procesos se centra en la calidad de las interacciones que las personas son capaces de hacer y sostener. Por otra parte, estas relaciones están afectadas por otro proceso que tiene que ver con la identidad individual de cada una de las personas que componen el sistema. Esto es la calidad personal.

La intervención del coaching revisa las interacciones y entrena la calidad de las personas centrándose en su capacidad de acción a partir de la calidad de sus conversaciones. Esto es, se forma a las personas en un proceso riguroso de revisión de sus prácticas de trabajo, prácticas sustentadas en su capacidad de comunicación:

¿Cómo podemos generar compromiso en los demás? 
¿Cómo manejamos situaciones en las que tenemos diferentes puntos de vista?
¿Cómo reaccionamos ante situaciones con alta carga emocional (intereses, poder, etc.)?

Todo esto se propone el coaching en empresas, para ello hay un factor fundamental que posibilita el desarrollo de estas prácticas... la persona, o sea su calidad como tal.

Fuente: lavoz.com.ar

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