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La prosperidad es un estado mental

23.4.11
Entrevista al economista y autor Raimon Samsó


La conquista de la libertad laboral no es una utopía. Según un estudio de la Universidad de Alcalá de Henares realizado por psicólogos especializados en el ámbito laboral, casi la mitad de la población activa se siente insatisfecha en su trabajo. Y se estima que el porcentaje es aún mayor. Estos datos son el síntoma de una inercia dirigida por el miedo a la escasez económica y a la inseguridad. Sin embargo, la libertad laboral no es incompatible con los ingresos. Eso sí, requiere un cambio de paradigma. Tan sólo tenemos que preguntarnos:

¿Podemos pasar de ser empleados a ser emprendedores?

Sin duda, asumir el riesgo de apostar por nosotros mismos sale a cuenta. “A mi modo de ver, la prosperidad es un estado mental. Y cuando convertimos nuestra pasión en un servicio útil para los demás, se transforma en dinero“, afirma Raimon Samsó, economista y autor de “El código del dinero”, libro que contiene las claves para conquistar nuestra libertad financiera. Además, Samsó trabaja como coach ejecutivo y dirige el centro de formación Àrea Interior.
¿Qué es lo que mantiene a las personas insatisfechas con su función laboral en su actual puesto de trabajo?
El miedo al cambio es uno de los factores principales, pues limita la búsqueda de alternativas. Además, esta sociedad fomenta la cultura del empleo fijo y único. Así, solemos limitarnos a contar con una sola fuente de ingresos, y eso es una temeridad. Cualquier “empleo fijo” no es seguro al cien por cien, tan sólo nos proporciona una falsa ilusión de seguridad. Por lo tanto, supone un riesgo. De ahí que buscar la seguridad en el trabajo fijo sea una fantasía. Y depender de un solo empleo es el riesgo del que deberíamos protegernos.

Así, ¿Nos estamos convirtiendo en esclavos de la seguridad laboral?
Sí, y eso conduce inevitablemente a la insatisfacción. La mayoría de trabajadores no sólo están insatisfechos con el sueldo que perciben, sino también con el trabajo que desempañan. De hecho, 8 de cada 10 empleados en España realizan un trabajo que no les interesa en absoluto. Y 6 de cada 10 cobran menos de 1.100 euros al mes. Estos datos son terribles, pues desde la desidia no podemos avanzar, ni como seres humanos ni como economía. En este escenario el cambio es muy necesario, y pasa por hacer un ejercicio de honestidad con nosotros mismos. Nunca es tarde para replantearnos nuestro propósito profesional y apostar por la formación, aunque sea un proyecto a largo plazo. Hay que dejar de esperar que las cosas cambien por sí mismas, dejando de ser víctimas para empezar a responsabilizarnos de nuestra vida laboral.

¿Cómo podemos romper esta dinámica, tan instaurada en nuestra sociedad?
Recibiendo educación financiera. Sin ella, nuestra capacidad queda muy limitada ante los desafíos económicos que surgen en nuestro día a día, muy cambiantes y aún más complejos. Dado que no recibimos este tipo de formación en la escuela, depende de nosotros ahondar en esta materia mediante lecturas que proponen paradigmas rompedores que tenemos que considerar. El primer paso es conocer los conceptos básicos y elementales para evitar el endeudamiento masivo –uno de los problemas de mayor envergadura en estos días de crisis- y aprender a diversificar nuestras fuentes de ingresos.

¿Qué les suele decir a todas aquellas personas que sienten una necesidad de cambio?
Que el primer paso para lograrlo es deshacerse de las creencias limitadoras y enfrentarse al miedo, que nos inmoviliza.
 En este proceso ayudan preguntas como:
- ¿A qué te conduce el trabajo que estás haciendo ahora?
-¿Cómo te ves dentro de 5 años?
Eso sí, hay que tener en cuenta que pasar a ejercer una actividad profesional independiente y emprendedora requiere un gran esfuerzo. No en vano, hay que comprometerse con uno mismo y trabajar la autodisciplina. Es importante empezar invirtiendo poco dinero pero mucho talento en el proyecto, porque al principio se cometen errores. La clave está en amar y disfrutar del proceso. Al fin y al cabo, el gran regalo de la vida es descubrir en quién te conviertes mientras persigues tus metas.

¿Y qué hay de las personas que tienen responsabilidades que les limitan en este proceso de cambio?
Lo cierto es que cada vez hay más personas motivadas en hallar el sentido en su puesto de trabajo. Buscan significado, una misión, un propósito profesional. En mi opinión, en el futuro la única seguridad consistirá en mantenerse cambiante y creativo. Si somos capaces de crear utilidad y añadir valor, no nos faltará trabajo y podremos cumplir con nuestras responsabilidades. Todos tenemos la capacidad de crear un proyecto propio. Eso sí, siempre desde el sentido común, planteando una estrategia viable para el cambio profesional. No hay que abandonar nada antes de tener una alternativa realista. Además, dado que la seguridad laboral no existe y que ningún sueldo puede ser eterno, al menos debemos tratar de invertir nuestro tiempo en algo que amemos.

¿Y qué hay del dinero? (sigue siendo necesario)…
Evidentemente. Pero lo que tenemos que cambiar es nuestra forma de entender el concepto “dinero”. Por lo general lo vemos como un fin, un objetivo. Sin embargo, se trata de un resultado. Si nos centramos en servir, en crear valor añadido, el dinero llamará a nuestra puerta. Al fin y al cabo, el dinero es un símbolo de valor. De ahí la importancia de que nos preguntemos qué valor estamos aportando nosotros al mundo. Sin duda el dinero es importante, pero no es lo más importante. Para mí, riqueza significa mucho más que dinero. Implica salud, tiempo libre, independencia, libertad, paz interior, significado vital, conocimiento, amor, satisfacción personal…Ésa es la verdadera prosperidad.

Tres preguntas en clave de coaching
¿A qué te atreverías si te garantizaran el éxito?
¿A qué dedicarías el resto de tu vida si tuvieras el tema económico resuelto?
¿Qué podría dar un gran significado a tu vida?

En clave personal
Tu mayor pasión: El conocimiento que nutre el corazón, no el intelecto.

Tu mayor virtud: La disciplina y la paciencia infinita
Un punto de mejora: Soltar, fluir, desapegarme
Un aforismo: “Nunca hay nada que temer”
Una película: “Desayuno con diamantes”
Un libro: “Amar es liberarse del miedo”, de Gerald Jampolsky

Fuente: Irene Orce en blogs.lavanguardia.es

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