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¿Le encuentras sentido a la vida?

2.12.13
El sentido de la vida-Desarrollo personal

Si alguien te pregunta si le encuentras sentido a la vida lo más lógico es que respondas un sí, fuerte y claro. Si la persona insiste un poco más y te pregunta cuál es ese sentido la cosa puede complicarse un poco más y es posible que acabes balbuceando alguna frase hecha o digas algo del estilo de que hay cosas que no se pueden poner en palabras. Y es probable que así sea.

el sentido de la vida desarrollo personal y autoayuda

Interesante es el caso de Edurne Pasaban, la conocida alpinista que a pesar de haber conquistado los 14 ochomiles, ha tenido que padecer momentos de gran sufrimiento psicológico en su vida cotidiana. Mi teoría era que de algún modo es fácil crecerse ante las dificultades o los retos, pero que luchar con lo cotidiano, con esos días de la marmota particulares de cada uno de nosotros, puede ser lo verdaderamente duro, el desafío de vivir el aquí y ahora.

Es por eso que me ha gustado leer al artículo de Rosa Montero, Los héroes también se suicidan en el que nos presenta la otra cara de la realidad de los héroes, esa parte que normalmente permanece oculta porque en general deja de interesar, deja de ser noticia. Nos explica el momento en que el “héroe” vuelve a casa y ya no es alguien especial, es uno más. Ya no tiene que luchar por su vida.

Lo explica en dos casos famosos y muy alejados en el tiempo: uno el del alpinista Aron Ralston (que tuvo que cortarse él mismo una parte de su brazo para poder salir de la montaña) y el otro el de la expedición de Shackleton en que sus 30 tripulantes resistieron 22 meses todo tipo de padecimientos en la Antártida y pudieron finalmente regresar a su hogar. En estos ejemplos, Rosa Montero nos muestra como el contacto con la realidad cotidiana resultó bastante duro y difícil para todos ellos, algunos lograron reponerse y otros lamentablemente no lo hicieron nunca.

Sin duda parece un contrasentido que alguien pueda sobrevivir a grandes penalidades y luego sucumba en el día a día. Pero es que el más grande sufrimiento puede ser precisamente lo cotidiano, esa falta de estímulo, esa sensación de que nada interesante va a pasar o al revés, que el estrés cotidiano está ahí para quedarse.

Cuando estás en una situación límite, estás luchando por tu propia vida. En ese momento el cerebro activa lo que se conoce como el modo supervivencia y todas tus energías están dirigidas a vivir. El sentido de la vida en ese momento es muy claro: seguir viviendo.
coaching el sentido de la vida
Pero en el día a día, en que se supone que por fortuna, tenemos esa supervivencia más o menos asegurada el sentido de la vida no suele ser seguir viviendo, pues eso lo damos por hecho. En ese momento, nuestra mente casi nos obliga a buscar otro sentido, quizás algo más trascendente, tal vez un proyecto en que involucrarnos o una misión de valor que sentimos que debemos cumplir. Lo peor para el ser humano, cuando sus necesidades básicas están cubiertas, es sentir ese vacío, esa sensación de que su día a día no tiene mayor significado que el estar ahí pasando el tiempo.

A continuación, una pequeña historia tradicional de un artículo de B. Vilaseca:
Cuenta una historia que el sabio Confucio animó a uno de sus discípulos a caminar por un bosque. Mientras el maestro paseaba distraídamente, silbando y observando los árboles y los pájaros con los que iba cruzándose por el camino, su acompañante parecía nervioso e inquieto. No tenía ni idea de adónde se dirigían. Harto de esperar, finalmente el discípulo rompió su silencio y le preguntó: ¿Adónde vamos? Y Confucio, con una amable sonrisa en su rostro, le contestó: Ya estamos.
Es posible que el truco para encontrar ese sentido, sea coger lo mejor de los dos mundos, sea ser capaces de estar en el aquí y ahora y disfrutar de cada pequeña cosa del día a día y a la vez, conectar con nuestra llamada interior y con esa visión única y personal, y darle a nuestra existencia un sentido más allá de nosotros mismos, más allá de lo cotidiano.

Es como tener un pie en cada mundo y aprender cuándo toca simplemente relajarse y disfrutar del calor del sol en la cara o de esas gotas de lluvia que nos salpican y cuándo toca seguir con esa misión particular que sentimos que es la nuestra. Lograrlo puede ser todo un desafío pero a la vez una puerta abierta a sentirnos realmente felices y en plenitud.

Fuente: extracto de texto de  M. Pasamontes en mertxepasamontes.com

1 comentarios :

  1. Anónimo2.12.13

    que difícil es valorar lo que tenemos, y vivir el aquí y ahora. Los seres humanos para cada solución tenemos siempre un problema

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