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Coaching ontologico: entrenando al ser

10.6.11
Alcanzan el real control de sus actos, se enojan menos, aprenden a conocerse; todo a través del coaching ontológico, nueva disciplina basada en filosofías antiguas.

Me enojo mucho menos y estoy más abierta a las oportunidades"; "aprendí a conocerme, a tomar decisiones, ser positivo y a valorarme"; "ahora tengo real control de mis actos. Me cambió la vida". Ninguno de los autores de estas frases obtuvo esos resultados en un diván, meditando solo o por arte de magia. Todos experimentaron el coaching ontológico, una nueva disciplina que incorpora filosofías antiguas para mejorar la personalidad, desarrollar nuevas perspectivas de vida, elevar el nivel de conciencia y trascender los propios límites.
"Se trata de un adiestramiento interior que permite tomar conciencia sobre un determinado tema o problemática para luego verlo con claridad y tratarlo de la mejor manera", señala la programadora en neurolingüística Pilar Lueches (50), quien importó de Estados Unidos y Argentina la idea de impartir esa disciplina. La repercusión que ha tenido es tal que, desde hace un año, también se transformó en una opción de estudio, con decenas de adeptos.

El coaching ontológico -o "entrenamiento del ser"- es una suerte de terapia destinada a hombres y mujeres de diversas generaciones, que puede realizarse en forma individual o grupal (con familia, amigos o integrantes de una empresa). "Lo importante es que las personas estén dispuestas a cambiar", dice Lueches.

Y no necesariamente tienen que estar angustiados o disconformes con su vida para eso -aclara- porque el coaching ontológico también sirve para desarrollar las potencialidades de cada uno, que bien pueden estar ocultas o dormidas. "La idea es lograr un autocontrol y liderar nuestros pensamientos para que nos conduzcan hacia donde queremos ir".

La herramienta fundamental de la disciplina es el lenguaje. "A través de preguntas el coach (entrenador) hará que las personas interpreten de diferente manera una misma situación, para que perciban en ellas posibles opciones de acción", señala la especialista, quien se recibió en Argentina, hace cuatro años.

En algunas sesiones también se recomiendan libros para leer, se realizan juegos, collages y ejercicios físicos acompañados de música, videos y técnicas de respiración y reflexión.

Eso sí, Lueches aclara que el coach no es un consultor sino un facilitador, porque muestra nuevos caminos para que uno los visualice y luego tome decisiones. Y ella da fe de ello, porque gracias a esa disciplina hizo a un lado su profesión de contadora, que no la hacía feliz. "Ahora aprendí a ver el mundo de otra manera y disfruto más lo que hago", revela.

Igual de bien se siente la arquitecta Ana Carrera (28), quien descubrió hace tres meses la disciplina por casualidad, a través de mails. Cuenta que se apasionó con el coaching porque aprendió a generar un propio punto de vista hacia la vida, a relacionarse mejor con su familia, amigos, entorno laboral y con ella misma. Su "enrosque" con la terapia es tal que proyecta hacer un curso de formación de coaches para luego transmitir sus enseñanzas, y quizá, hasta dedicarse a eso.

Cara a cara
Las sesiones individuales de coaching ontológico generalmente duran una hora, señala Lueches, y explica que antes de "entrenar el ser" de la persona se mantiene una entrevista cara a cara con ella para conocer su situación y expectativas...

Los encuentros pueden ser en el consultorio o en el hogar del interesado. Si se está de viaje o complicado con los horarios, la disciplina también puede experimentarse a través de Internet, ya sea por Skype o MSN. Pero el contacto personalizado es más efectivo porque permite trabajar más las técnicas de corporalidad.

Según Leonardo Virsaukas, gerente general de Medea S.A., esa metodología lo ayudó a desarrollar mejor su capacidad de trabajo. "Significó una mirada de reflexión y un descubrimiento a nuevas oportunidades. Me di cuenta que tenía todo a mi alcance para superarme, y que sólo faltaba alguien que me orientara", confiesa.

El procedimiento de trabajo de las sesiones de coaching grupal es similar al de las individuales, y ambos resultados generalmente se perciben a las semanas. Incluso hay temas que se pueden aclarar en una sola reunión, revela Luechues, aunque aclara que todo depende de la predisposición y características de las personas.

Cuando el cambio requiere modificar paradigmas o creencias, el tratamiento puede llevar de uno a tres meses. Y, si se trabaja en un grupo con integrantes de una empresa, por ejemplo, los resultados pueden extenderse hasta seis meses, porque, intentar alinear distintos pensamientos en pos de un mismo objetivo, cuando las personas a veces apenas se conocen, es más complicado.

Disociar entre los problemas de los demás y los de uno, y no llegar a casa sobregirado ni angustiado, es parte del adiestramiento del coach. "Recargamos energías positivas a través de actividades recreativas", revela Lueches. "También tratamos de no juzgar a las personas ni nos involucramos con ellas fuera de la sesión".

¿En qué se diferencia un psicólogo de un coach ontológico? 
Éste último orienta a la persona para adelante, y no hacia atrás, como muchos terapeutas, distingue Lueches. Eso no significa que sea mejor o peor, aclara. "Simplemente focalizan diferente las situaciones ".

Sin bien la mayoría de los que experimentaron el coaching lo definen como "mágico", la neurolingüista asegura que es una disciplina pragmática, y sus resultados son subjetivos. "Es un estilo de vida, una cuestión de actitud, y, al final, siempre estará en uno el interpretar el vaso lleno y no el medio vacío".

Modificar conductas desde otra perspectiva
La historia del coaching ontologico se remonta al siglo XV, en la ciudad húngara Kocs, situada a 70 kilómetros de Budapest (entre Viena y Pest). Kocs se convirtió en parada obligada de los viajes, para los que se usaba un carruaje caracterizado por ser el único con un sistema de suspensión. Así comenzó a hablarse en Hungría del "kocsi szekér", es decir, el "carruaje de Kocs". Luego, el término "kocsi" se tradujo al italiano como cocchio, al español como coche, y al inglés como coach. Como describe el término entonces, el coaching ontológico (ser) cumple la función de transportar personas, pero de una situación específica a otra. "Su fin es modificar conductas a partir de una nueva manera (más positiva) de observarse a sí mismo y a su entorno, y para eso se trabaja sobre tres dominios del ser humano: lenguaje, cuerpo y emoción", explica la experta en coaching ontológico y programadora lingüística Pilar Lueches.

El dato
El coaching ontológico (entrenamiento del ser) también es una opción de estudio en varios países, y con buenas perspectivas laborales.

La programadora lingüística Pilar Lueches se recibió hace cuatro años de esa disciplina en Argentina. Se formó allí porque en Uruguay aún no existía la carrera. "Ni siquiera se sabía (y muchos hoy no tienen idea) de qué se trata".

Al principio, la idea de la experta era sólo ofrecer sesiones sobre el "entrenamiento del ser" a personas dispuestas a cambiar algún aspecto de su vida. Pero la repercusión que tuvo la disciplina en Uruguay fue tal que, el año pasado, Lueches también comenzó a impartirla a través de clases, con pizarrón incluido.

La formación lleva 13 meses en total, y el programa de estudio incluye una parte teórica, filosófica, y otra práctica, con ejercicios de análisis.

Por el momento ya se han formado cerca de veinte coaches en Uruguay, detalla Lueches.

Uno de ellos, el profesor de Educación Física Alex Silva, confiesa que la disciplina superó todas sus expectativas, y lo ayudó a modificar sus estados de ánimos.

Otra egresada, la contadora Ivonne Casulo, admite que el coaching le está permitiendo dejar "lo seguro y conocido", para transitar nuevos caminos. "Soy más eficaz con mis acciones".

"El coaching me ayudó a aceptar las incómodas cosas de la vida que no podemos cambiar y a potenciar mis fortalezas. La metodología de las sesiones es la adecuada porque no es invasiva (se respetan aquellas cosas que se quieren tratar y las que no) y el coach está al tanto de cuanta actividad se realiza. Además de ser un espacio de reflexión y de búsqueda de soluciones o métodos para superarse, el coaching brinda un marco teórico y una metodología que aplico a diario", dice Máximo, ingeniero en computación.

Fuente: elpais.com.uy
 
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