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Los tres miedos básicos

16.4.13
El miedo cuando nos invade, nos paraliza y hace que actuemos de manera sorpresiva manteniéndonos atados al sufrimiento y al dolor. No podemos pensar ni analizar objetivamente. Todo aparenta ser más grande y doloroso de lo que en realidad es.

El autor Gregg Braden, en su libro "The Divine Matrix", señala que hay tres miedos universales que en alguna ocasión todos hemos experimentado. 

Gregg Braden
1-El primero es el miedo a la separación y al abandono. Siempre nos estamos preguntando quiénes somos, de dónde venimos, cuál es nuestro propósito en la vida. Estas preguntas aumentan nuestro sentido de aislamiento y sentimos que estamos solos en este Universo. Cuando no estamos claros de quiénes somos, dudamos de que exista una fuerza mayor a nosotros, es por eso el sentimiento de separación y abandono.

2-El segundo miedo es "no soy lo suficientemente bueno". Dentro de la mayoría de nosotros hay una sensanción de de no ser merecedores de lo mejor. Hay un deseo de hacer grandes contribuciones a la humanidad y queremos trabajar por la paz y el bienestar del mundo. No obstante, nuestro miedo nos paraliza y nos impide realizar lo que anhelamos.

3-El tercero es la desconfianza en Dios, en los demás y en nosotros. Hemos pasado experiencias difíciles, desilusiones y dolor, lo que nos ha hecho dudar de nuestras acciones y decisiones. Si no confiamos en nosotros, ¿cómo podemos confiar en los demás? Si queremos que algo cambie, debemos confiar que todo fluye en el Universo y cambiar nuestras creencias limitantes. (a través de técnicas como el coaching)

Entonces, ¿qué podemos hacer para liberarnos del miedo? 
Los Navy SEALs (Sea, Air, Land, por sus siglas en inglés -una división de la Marina de los Estados Unidos y las Fuerzas de Operaciones Especiales mejor equipadas y preparadas del mundo) utilizan cuatro procesos para entrenar a sus aspirantes.

1. Fijarse metas: estudios han demostrado que cuando el cerebro se enfoca y se concentra en una meta, la amígdala cerebral (glándula que procesa reacciones emocionales) restringe su función y deja de enviar las hormonas relacionadas con el miedo.

2. Ensayo mental o visualizaciones: como por ejemplo imaginarse cómo sería el resultado final de lo que anhelamos, con lujo de detalles como ser: sonidos, olores, sabores, personas, etc.

3. Diálogo interno o afirmaciones: repetir palabras o frases positivas como, "estoy capacitado", "puedo hacerlo".

4. Respiración: poner el énfasis en la exhalación haciéndola más larga para así relajarse rápidamente. En estudios realizados han comprobado que el miedo mayor que todos tenemos es el de no poder respirar. Para trascender éste y todos los miedos están en constante entrenamiento utilizando los cuatro procesos antes mencionados.

Cuando el miedo nos paraliza, evitamos tomar acción, pues erróneamente pensamos que es mejor quedarnos como estamos que trabajar con nuestro cambio. Todos podemos vivir una vida sin temor. Esto no quiere decir que no lo vayamos a sentir, ya que nuestra amígdala cerebral está equipada para protegernos, sino que, aún sintiéndolo, hagamos lo correcto. Ver las crisis como oportunidades y utilizar los retos que se nos presentan para logar un mayor crecimiento espiritual y una mejor calidad de vida.

Respira, fíjate metas, medita, afirma y visualízate soltando los miedos. Visualiza una vida exitosa. Se feliz!

Fuente: elnuevodia.com
 
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