Novedades
Loading...
felicidad
liderazgo
meditacion
inteligencia emocional

Confundimos ser con estar

25.3.13
Entrevista al jesuita Jordi Ribas, enseña sobre el amor y la vida. Le entusiasma el desarrollo integral humano, religioso, psicológico y espiritual del ser humano. 

crecimiento personal
-No somos, estamos. No somos periodistas ni abogados, hacemos de... No somos de..., nacemos en... 
El confundir el ser con el estar es un defecto típicamente occidental. Ahora, además de en Europa, tengo que dar seminarios para evitar vicios occidentales en Bombay.

- ¿Qué tipo de vicios?
- El querer controlar, el querer manipular y el querer lograr más que el querer crecer. No podemos hacer nada que valga la pena si no creemos que valemos la pena. Y si yo no valgo la pena, ¿qué es lo que vale la pena?

- ¿Es un acertijo?
- Yo se lo resuelvo: ser un ser humano. En Occidente nos enseñan que para ser alguien tienes que hacer algo que valga la pena. De manera que lo esencial es lo que hago y no lo que soy, y eso crea una ansiedad terrible. Hay una idea preciosa de un místico.

- ¿Cristiano?
- No, hindú: "Yo te miro con ojos de auténtico amor, te toco con auténtico amor y siento hacia ti auténtico amor. Si fueras capaz de comprender cómo te miro, cómo te toco y qué es lo que siento, te encantaría ser tú. Pero si en vez de eso sólo te enamoras de mí, es señal evidente de que te estoy usando".

Lo diré de otra forma: a mí me encanta expresar lo que soy y así descubrir lo que tú eres. Esta idea está muy metida en India, tanto que saboreando lo que son a veces se olvidan de tener. Aquí hay tantas ansias de tener que la gente no sabe quién es.

- ¿Qué crisis le llevó a esto?
- Tuve la enorme suerte de introducirme en escuelas de yoga en India y descubrí de dónde sale la fuerza interna y dije: "¡Ay, Dios mío, si aquí estamos dando en el clavo!".
Fui a India con la idea de servir, de llevarles una ideología que les ayudaría a desarrollarse, porque creía que estaban en un estadio más primitivo. ¡Y me han dado la vuelta! A base de contemplarlos me he dado cuenta de que los primitivos somos nosotros.

- Un jesuita que estudia yoga y meditación?
- Gracias a Dios. A mí no me gusta nada ser normal, porque, ¿quién hace la norma?

- La Iglesia católica está llena de normas.
- A través de mi orientalización he redescubierto el Evangelio, ahora lo entiendo todo: "El que ama la vida la perderá, pero el que no teme perderla la conseguirá". ¡Clarooo!

- No tanto, oiga.
- Sí, mujer, está hablando de dos tipos de vida, la externa y la interna. Si amo la externa perderé la interna, no sabré quién soy; y si no tengo miedo a perder la externa descubriré lo que soy y entonces podré saborear lo que tengo. Pero yo no sé cómo se lo montaron en otros sitios...

- ¿A qué se refiere?
- El que quiera entender que entienda. Hablaré de mí: el problema más serio fue entender con una mentalidad grecorromana un Evangelio que es oriental en su manifestación. Al "ama al prójimo como a ti mismo" hay que darle la vuelta...... Como la gente no se ama a sí misma, no ama al prójimo.

- Muéstrenos el primer paso.
- Respirar hondo, visitar la naturaleza y saborear las sensaciones. Yo no siempre puedo conseguir lo que me gusta, pero sí puedo hacer que me guste lo que consigo....se trata de descubrir que el premio está en el ser, en saborear cualquier situación con ilusión...Esa capacidad de ilusión y vida es la gran diferencia entre Oriente y Occidente. Aquí la vida es confortablemente desagradable. Allí es inconfortablemente agradable. Allí se respira vida y aquí ansiedad.

-¿Qué ha añadido al Dios cristiano?
- El tomarme más en serio que el meollo de mi ser, no el modo en el que me manifiesto, es divino. Ya lo decía el Evangelio, pero no se lo creía nadie: "Creados a su imagen y semejanza". Aquí hay que ser bueno, pero no nos creemos que seamos buenos. Añada a eso las palabras de un gurú: "El que ama no ama para ser amado, sino porque no puede dejar de amar y, evidentemente, será amado".

El budismo ofrece enfoques muy profundos para redescubrir el Evangelio y algunos lo ven como una amenaza al cristianismo. ¡Ay, Dios mío, si no es una amenaza, es ver mejor! No hay que tener normas, hay que ser cristiano.

- ¿Qué hace con la mala gente?
- Darme cuenta de que valen aunque ellos no se lo creen, que se pierden el tesoro que llevan dentro debido a la eme que llevan fuera, y dejarlos en paz pero no con desprecio.

- Somos como nos comportamos.
- No es verdad, te comportas como crees que eres y debes preguntarte si quieres comportarte así. Si no hablamos tal como sentimos, acabamos sintiendo tal como hablamos. Los miedosos hablan con chulería y acaban siendo eso. Darse cuenta de cómo nos comportamos es poder corregirlo.

Fuente: lacontra de lavanguardia.com
 
Ver más / ver menos