Novedades
Loading...
felicidad
liderazgo
meditacion
inteligencia emocional

Las enseñanzas del zen

31.7.12
Aprende bien las reglas y luego olvídalas (koan zen)
La práctica del zen solo requiere de un almohadón y una pared; sin embargo, no es necesario acudir a ningún templo. Pero si es importante contar con algún guía que nos enseñe como se practica, después de aprendida la técnica, cada uno es libre de practicar el zen donde le parezca. 

Emilio Fernández Cicco,  estudioso del budismo zen sostiene que: "El zen es gratis, y si alguien lo quiere vender es un falso maestro"
el despertar zen
Los platos rotos
La esencia del zen consiste en que uno se detenga y se siente de cara a la pared, con la misma postura y respiración que adoptó Buda a la hora de iluminarse. La gente cree que el zen es música de cuencos, arroyos deslizándose por las montañas y un sabio monje de mirada indescifrable.... Para llegar a los cuencos, el silencio y el arroyo, primero hay que deshacerse de todo el ruido que llevamos dentro. No es arrullo de agua y silencio. Es humo y estruendo de platos rotos. La esencia del zen es un espejo: lo que uno es, se reflejará

Extinguir el fuego
El zazen nos permite descubrir que uno vive en una especie infierno, siempre escapando de algo, aunque no se sabe muy bien de que. Cambiado parejas, consumiendo, luchando por mejores posiciones laborales. Los maestros que aman la caligrafía acostumbran ilustrar el camino del zen con un círculo. Y el círculo se cierra cuando el practicante vuelve a poner la mirada sobre sí mismo. Para apagar el fuego que lo rodea debe sumergirse en el agua.

Los koan y el humor
Los intentos intelectuales por comprender el zen van a la basura. El zen está fuera de la mente, y, para romper la mente en mil pedazos, los maestros crearon además los koans, que son frases en apariencia contradictorias que dejan a la mente impactada. Como no puede resolver la paradoja, la mente debe recurrir a la intuición.

Una de las mas conocidas es: ¿Cuál es el sonido del aplauso de una mano?

Otro ejemplo :
Maestro, ayúdame a encontrar la liberación. 
- ¿Y quién te tiene prisionero?
- Nadie
- ¿Entonces, por qué buscas la liberación?

En el siglo XVII ya había más de 1700 koans, y los maestros los daban según el grado de despertar del discípulo. La mente no puede con ellos, es una batalla perdida. La idea es que en el intento por responder haga surgir en el discípulo una dimensión mucho más profunda, que es la meta del zen

El despertar
Según cuenta la historia, este despertar se produjo por primera vez cuando Buda entregó una flor a su discípulo Mahakasyapa, el primero que comprendió que el conocimiento no puede ser expresado en palabras. Otro maestro se iluminó cuando se agarró el dedo con la puerta...otro viendo una flor de melocotón....el maestro Kyogen vio la luz cuando una teja golpeó un bambú. Nadie puede asegurar qué sucederá el día en que uno se conozca a sí mismo.

Los primeros maestros zen parecían salidos de un cuento de locos.
Bodhidarma, que fue quien introdujo el zen en China, vivía en una cueva y se decía que se había cortado los párpados para no dormirse mientras meditaba y solía desafiar al mismísimo emperador.
Eka, su primer discípulo, se cortó un brazo para que se lo tomara en serio. En el mundo contemporáneo, el zen entusiasmó a músicos de vanguardia como John Cage, psicólogos como Fritz Perls, y también a escritores como Jack Kerouaco o Jorge Luis Borges

También para principiantes 
El estudioso del zen, Fernández Cicco, no recomienda empezar a practicar zen por cuenta propia. Según el comenta, es mejor ir a un dojo, la sala donde se practica la técnica y que requiere aceptar cierta disciplina. La ropa debe ser oscura y holgada, porque la ropa clara distrae.

Se entra descalzo con el pie derecho y se sale con el izquierdo. Uno debe moverse siempre en el sentido de las agujas del reloj. Los monjes enseñan que la disciplina exterior favorece la disciplina interior.

Entre las escuelas, los que siguen la línea Rinzai pondrán más el foco en la resolución de los indescifrables koans. Por su parte, los que siguen la línea de la escuela Soto dirán que lo más importante es el zazen. Nadie posee la verdad absoluta, es cuestión de probar. Los más intelectuales quizá prefieran el camino de Rinzai. Los más prácticos, la línea Soto. La transmisión de maestro a discípulo es vital.

El hecho de aprender zen se podría comparar con aprender a manejar un auto: los maestros podrán guiar a uno explicándole las funciones de los pedales, palanca de cambio, las luces... Pero hasta que uno no se convierta en conductor, esa información no servirá de nada.

EJERCICIO
Fernández Cicco ofrece algunas pautas para los novatos que quieran iniciarse en la práctica del zazen:

Las primeras meditaciones suelen ser tremendas. Miles de pensamientos asaltan tu mente. Calambres en las piernas. Dolor de espalda. Imposibilidad de sincronizar la postura con la respiración y el desapego de la mente. No pienses que ya sabes qué es el zen. No olvides que se trata de una experiencia. Hasta que no la vivas, ningún libro podrá ayudarte. Acepta que, por mucho que hayas leído sobre el zen, aún estás en blanco.

No vayas al dojo para hacer amigos o a buscar un lugar donde escapar de tu vida. El zen no es un camino de escape, es un camino de encuentro.

El camino no es una carrera. No hay ascensos ni medallas. Ni palmadas en la espalda. No corrompas la pureza de la práctica con tu mirada competitiva.

No te confundas con los hábitos de los monjes. La mayoría no estuvo jamás en el Himalaya. Tienen tu mismo origen. Trabajan en comercios y oficinas. Son padres, hermanos, hijos, maridos, abuelos. Y luchan contra los mismos demonios que tú.

El zen es una práctica para reconciliarse con uno mismo. El meollo del tema deberás resolverlo siempre solo, ante el muro y en silencio.

QUE LEER SOBRE EL ZEN
  • Manual de budismo zen (Daisetz Teitaro Susuki)
  • Zen y el arte de mantenimiento de la motocicleta (Robert Pirsig)
  • Mente zen, mente principiante (Shunryu Susuki)
  • El zen en el arte del tiro con flecha (Eugen Herrigel)
Fuente: adaptación de texto de L. Aubele visto en  lanacion.com.ar
 
Ver más / ver menos