Novedades
Loading...
felicidad
liderazgo
meditacion
inteligencia emocional

Meditar para potenciar el cerebro

1.10.12
La ciencia demuestra que meditar cambia la estructura y la función de nuestro cerebro.

Sin duda que a cualquiera le gustaría trabajar en Google. En en sus oficinas centrales disponen de  piscinas, salas de relax y masajes; pistas de tenis y de voleibol, restaurantes, cafeterías, gimnasios. También hay salas para jugar a la consola, hacer puzzles o construir un lego. La idea es que los encargados de seguir haciendo que Google continúe al frente de la innovación tecnológica en la red puedan tomarse una pausa cuando estén cansados o agobiados y poder despejarse y recargar energías.

Además, entre la oferta de actividades que proponen a sus trabajadores, hay un curso de meditación. Se  trata de sesiones orientadas, sobre todo, a enseñar a la plantilla de los reyes de la web, inteligencia emocional a través de la práctica meditativa. Desde que lo pusieron en marcha, ya han pasado más de 1000 trabajadores por estas clases, y hay largas listas de espera cada vez que lo ofertan, cuatro veces al año.

Richard Fernández, psicólogo y director de desarrollo ejecutivo, afirmaba que notaba muchas diferencias en cómo llevaba a cabo su trabajo después de tomar estas clases. Aseguraba que ahora era mucho más flexible y era capaz de adaptarse mejor a las situaciones como jefe de un equipo: “Escucho más atentamente y con menos reactividad en las reuniones”.

Pero Google no es la única empresa que entrena a sus trabajadores en la meditación. También lo hace,  el Deutsche Bank, entre otras grandes.

coaching emprendedores

Varios estudios han comprobado científicamente que meditar reporta muchos beneficios. Hasta ahora, solía asociarse con la relajación y se sabía que reducía el estrés. Pero ahora, gracias a las técnicas de imagen cerebral desarrolladas en los últimos veinte años, se ha podido empezar a comprobar que meditar tiene la capacidad de modificar la estructura del cerebro y también sus funciones.

Solo basta media hora de meditación al día para aumentar la capacidad de atención y de concentración; también mejorar la memoria y el proceso de toma de decisiones. Y, quizá lo más importante, regular las emociones.

Richard Davidson, profesor de Psicología y Psiquiatría de la Universidad de Wisconsin-Madison, y director del Centro para la Investigación de Mentes Saludables, fue uno de los pioneros. Hoy es un prestigioso y reconocido neurocientífico. Llevó a cabo un experimento con 58 personas que tenían diversos grados de experiencia en meditación. Vieron que cuanto más habían meditado las personas, menos ansiedad padecían y, en cambio, más capacidad de atención presentaban.

Jon Kabat-Zinn, doctor en Biología Molecular del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), comenzó a meditar en los 60´ y pensó en aprovechar lo que había aprendido y enseñarlo a otros. En 1979, fundó el programa Mind­fulness para la reducción del estrés, en la Universidad de Massachusetts. Hoy en día, esa forma de meditación es la más extendida en centros médicos y clínicas universitarias europeas y de América del Norte.

Más estudios
En 1999 Davidson y Kabat-Zinn midieron la actividad eléctrica de un grupo de voluntarios con electroencefalogramas, de los que previamente habían calculado los niveles de ansiedad y estrés que sentían. Luego, los participantes empezaron a seguir un curso de mindfulness. A los cuatro meses,  comprobaron que la corteza cerebral encargada de las emociones y de una mayor o menor resistencia a la adversidad había triplicado su activación. Además, comprobaron que el sistema inmune de los participantes había mejorado.

Un trabajo llevado a cabo con la Universidad del País Vasco y el Colegio de Médicos de Bizkaia, ha demostrado que meditar baja la tensión arterial y mejora el sistema inmune.

En los últimos dos años, se han publicado numerosos estudios científicos que demuestran que meditar fomenta la autoconciencia, la empatía, la memoria, la creatividad y la capacidad de aprendizaje.

¿Cómo meditar?
Un ejercicio muy sencillo consiste en prestar atención a la propia respiración. El estar concentrados en inspirar y expirar nos genera calma, tranquilidad y nos permite descansar, porque dejamos de darle vueltas a aquellas cosas que nos preocupan para prestar únicamente atención a la respiración.

Este ejercicio tan simple puede potenciar nuestra creatividad, puesto que cuando estamos empecinados con algo, no podemos abandonar el lugar en que estamos y cambiar de perspectiva para ver las cosas de otra forma. La meditación nos permite abrir el espacio necesario para ver con claridad.

Fuente: adaptación de texto de lavanguardia.com
 
Ver más / ver menos